día 301. corazón tan blanquecino.
tengo el corazón abierto y nunca había estado tan lleno. ése es el tipo de cosas que pasan por mi mente cuando el resto del mundo no importa, cuando se apaga para dejarme solita con mis pensamientos y mi corazón; es decir, cuando me ejercito, cuando corto verduras o cuando puedo estar un rato acostada en mi cama, mirando el techo, sin mirarlo. ojalá la gente se atreviera más a sacar las vísceras, los dientes, a ofrecer el cuello o el órgano más blando.
¡seguí, sé como un jabalí, seguí comiéndome el corazón!